
Yo soy la mujer árbol
Hoy me desnudo, te revelo todo
Levantare mis brazos para ti
Acomodare mis piernas muy juntitas
Y me plantare en el suelo con mis pies bien firmes
Tú píntame de verde y de azul
Píntame de café, con canela
Y obsérvame bien: soy un árbol.
Ahora llamo a la Mujer Jaguara
Así que ya no me veas
Ya no soy yo
Ya soy la Jaguara
Deja que ella te explique
La ecología femenina
Así que obsérvame bien: soy un árbol.
Apaga la vista y enciende la mirada
Necesitas ser más sensible a este tipo de luz
Solo así podrás ver como de mis pies brotan raíces
Las raíces buscan alimento, y sin hacer yo nada
Solitas penetran la tierra.
De la tierra nos nutrimos
Tanto el corazón como la panza
El que no tiene raíces profundas
Cuando le sorprende el inesperado viento
De las sorpresas y las crisis
Solito, sin ayuda, resbala.
Ahora, deja que te recuerde
Que de esta tierra emanan
Todas las cosas bonitas
El alimento de las plantas
El abrigo de los valles
Las herramientas del herrero
Las cabelleras de los leones
Las mecedoras de la abuela
Y el soplo de aliento divino
Que recibes en mi beso
Pero esto no acaba aquí
Obsérvame bien: soy un árbol.
Te pido que ahora me ayudes
A invocar a los elementos
Pero primero, se educado
Y saluda a los cuatro vientos
El del Norte, el del sur, el del este, y el del oeste
Todos ellos siempre te están viendo
Y esperan que te des cuenta
En frente de quien te paras
Yo soy tu mujer
Así que obsérvame bien: soy un árbol.
Ahora olvida mis pies y recorre mis largas piernas hasta donde terminan
Ahí llegaras a un valle
Y dentro del valle hay un monte
Si dejas de pensar y mejor sientes
Podrás ver mi útero dormido
Por mucho tiempo ha tenido la forma de cabra salvaje
Cuyos cuernos terminan en óvalos
Ahí se germinan humanidades
Mismas que esperan el tiempo de cocción exacto
Pero si vuelves a mirar, te darás cuenta de algo
Que tiene forma de una cruz
Y en esa cruz mi poder han crucificado
Han creído que este árbol no tiene que ser respetado
Pero tu ya sabes que dentro de mi espera la vida
Y que al protegerme, mi vida
Aseguras la descendencia.
No olvidemos por supuesto, que dentro de mí es calido
Y que con mi calidez te abrazo
Y que en el abrazo mío hay solo abundancia, jamás llanto
Obsérvame bien: soy un árbol.
Sigue subiendo, yo soy la Aconcagua de Argentina
No te distraigas con mi ombligo
Es el ombligo del mundo
Hay quien dice que esta en el Tibet
Otros dicen que en Perú, otros que en la tierra mexicana
Pero no importa porque yo soy tu mujer
Y soy el microcosmos de la tierra amada.
Llegaras al final de mi tronco
Que no te de pena
(son mis pechos)
Así que sigue hasta el final
Y encontraras dos montañas
Son sagradas y están rellenas
De sagrado elixir
De lecha materna
Una mujer nutrida puede nutrir a otros
Pero no te engañes, este no es mi trabajo
Es comunión, es un regalo
Es el obsequio del amor cosechado
Así conectamos a nuestros hijos a la sabiduría del corazón
Para que cuando crezcan no olviden su origen
Porque el origen lo es todo
Y el origen no es la materia
Es el éter de mis ojos
Y desde ese éter, yo amamanto al cosmos
Soy tu espíritu
Obsérvame bien: soy un árbol.
Ahora empezaras a ver
Que de mis manos salen ramas
Y que sus hojas son fibrosas
Tienen venas llenas de salvia
Que emanan desde mi corazón abierto
Porque cuando se ama
Se puede dar al mundo
Y si te fijas bien en mis brazos abiertos
Te darás cuenta de lo que hago
Le estoy dando al mundo un abrazo
Y en mi abrazo extendido, soy la mujer árbol.
La mujer árbol es la guardiana
Y en ella habitan los elementos
Porque yo no escucho más ritmo
Que el ritmo de la naturaleza
Así que cuídame, ¡gózame!
Mas nunca me mientas
Nunca me rompas
Tómame entre tus brazos
Y sostenme fuerte
Para que yo sostenga al mundo
Y venga a éste el paraíso
Que habita en la mujer feliz.
Entiéndeme bien, yo no te nutro
Tú debes nutrirte a ti mismo
Porque solo entonces tendrás necesidad de cuidarte
Y en ese cuidarte me cuidaras a mi y a la tierra
Pues sabrás lo importante que es vivir en equilibrio
Y que has entendido mal cuáles son tus prioridades
Primero es el amor y el alimento
Después tus industrias y ciudades
Y por ultimo (si es que nunca)
El dinero, las terquedades
Obsérvame bien: soy un árbol.
Finalmente mírame a los ojos
Pero ahora si con mucha luz
Fíjate bien que mis manos sin buscarlo
Se han extendido hacia arriba
Desde mi pecho encariñado
Una voz me guía a la luz
Me es natural, no me esfuerzo
Date cuenta de las fuerzas que manejo
Ya no soy la Jaguara, soy yo
Pero yo al igual que ella no tengo miedo
De ser la mujer que verdaderamente me siento
Y yo aquí adentro de mí siento el fuego
Ve y llama a la salamandra, regente del empoderamiento
Es la chispa de mis deseos
Mi fuego intuye lo que pasa
Y cuando hay mucho fuego quemo
Y cuando no hay fuego muero
Y si me muero te extingo
Pues yo soy la llama de tus placeres
El incendio de tus pupilas
Y prendo fuego a la hoguera
En la que bailaran las cenizas
Porque mis caricias
Hasta el cielo humos elevan
Y te convertirán en carbón
Negro como la lujuria
Seco como despedida.
Y es que incluso dentro del agua subsisto
Soy yo: el trueno
Soy sacerdotisa, controlo el impulso.
Así que ya no saquees mis bosques
Pues sin su madera moriremos de frío.
Yo soy la copa que contiene al sol
Y soy el sol, la luz-guía de este mundo.
Yo soy la mujer que verdaderamente me siento
Y yo aquí adentro siento el agua
Ve y llama a las ondinas, regentes del sentimiento
Cuando no tengo emociones, me seco
Y cuando no las contacto, me angustio
Pero cuando me lleno de agua me inundo
Lloro y lloro tormentas
Los ríos desbordan ciudades
Y nadie tiene el derecho
De pedirme que me calle.
Por eso no molestes al agua
Pero tampoco la impidas
Que limpie las energías
Pues después de las tormentas
Regresa a mi la calma
Y estoy entonces serena
Y también, de nuevo, contenta.
Así que respeta a mis aguas
No las ensucies
Y dame de beber
Si estoy reseca
Pero si estoy estancada
Tenme todavía más miedo
Porque así soy más peligrosa
Y haré todo lo que hay en mis manos
Por sacarnos del estancamiento.
Soy la mujer que verdaderamente me siento
Y yo aquí adentro siento aire
Ve y llama a los silfos, regentes del pensamiento
Diles que tengo turbia la mente
Que tantas imágenes feas lastiman
Diles que quiero ser práctica
Pero que no quiero dejarte, mi vida.
Quiero escuchar las melodías
Que deja a su paso el viento
Que me canten los murmullos
Las hojas, los helechos
Así vendrán los vientos tranquilos
Y pensaran en mí, dentro de mí
Pero si me das cualquier motivo
Para pensar mal de ti
O si llego a saber que son tus intenciones malas
Entonces sea yo el huracán
Y destruiré mis sueños contigo
Y levantándote del piso
Te llevare en las siluetas del viento
Y ya nunca más
Pero de veras nunca
Regresaras a esta casa
Porque si te pienso
Existes
Y si no quiero
No te pienso.
Y si quieres la verdad te diré
Que yo siempre he sido la mujer que verdaderamente me siento
Y yo allá abajo siento tierra
Ve y llama a las hadas, a los duendes y a los gnomos, regentes del arraigo
Agradéceles por mí que me han mantenido a salvo
Y agradéceles que tanto viento no me haya hechizado
Si no ya estuviera loca
Por perder el contacto con tierra
Porque la fantasía que tu, hombre, en mi mundo has creado
Estuvo a punto de desconectarme
Pero tengo mis raíces bien firmes
Y sigo aquí, estoy intacta.
Júntate con los aborígenes
Con ellos estas seguro
Pues si me arrancas los besos
Sea yo el terremoto
Y moveré todo el suelo
Y caerás sin testigos
Te comeré con mis lodos
Porque así son mis enojos
Cuando no me respetas
Por eso obsérvame bien: soy un árbol
Soy la grandeza, soy la fuerza
Y este árbol es la mujer que amas.
Hombre culto
No te creas todas tus palabras
Pues el origen es el destino
Bienvenido al planeta tierra.
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