Felicito a los elevadores
Son excelentes maestros
Uno cree que la sabiduría cuesta una fortuna
Pero los elevadores son gratis
Vaya a cualquier hotel y obsérvelos.
Comienzan en la planta baja de un edificio
Y de ahí
Desde lo más real y accesible
Empiezan su viaje
Se detienen obedientemente
En donde les indica su sistema
No hacen berrinches ni muchas preguntas
Simplemente abren sus puertas para recibir
Y sobre todo
Para dejar ir.
Y aunque parezca sencillo
Los seres humanos no podemos hacerlo así de fácil
Y queremos cerrarnos
O no despedirnos
Pero hay que volverse sabio
Y aprender a hacerlo
Nunca hay que tener miedo
Ya que esto tiene un fin
Que es llegar a lo más alto
Y veremos ahí mucho más claro
Estará la luna, la ciudad expuesta como realmente es
A decir verdad
Ahí estará la mejor versión de nosotros mismos
El horizonte plenamente expuesto
Haciéndonos finalmente entender el por qué de tantas cosas
Y aunque hayamos encontrado las respuestas
Nos entrarán las ganas de bajar de nuevo
Porque una vez en el paraíso
Uno quiero regresar al juego.
Sólo dejando ir
Avanzando al siguiente nivel
Y permitiéndonos recibir
Llegaremos a donde tenemos que ir.
Si nos resistimos tardaremos
Pero llegaremos
Hay que aprender a co-crear
Fluidamente, con confianza
Cuando lleguemos a la cima en nuestro elevador personal
Olvidemos todo
Volvamos a empezar
Este es el secreto de la juventud
Y el antídoto contra el aburrimiento
No nos volvamos tercos
Seamos como los elevadores
Que no tienen miedo
De volver a subir
Ni de volver a bajar
Son guiada libertad.
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