
Cuando cocino en mi cocina mágica
No solo preparo alimentos
Para las mujeres de esta casa
Cocinar contiene especialmente
A los cinco sentidos que son cinco:
Cierto es el tacto, cierto el olfato, incierta la vista, incierto es el sonido y el gusto que unas veces es cierto y otras desierto
(claro que a veces también son necesarios el aliento y el contacto).
Nosotras imaginamos nuestros ingredientes como sentimientos
Y mientras pasan por nuestras manos les soltamos restos de espíritus
Unos propios y otros prestados
Así cada vez que cocinamos, cocinamos de algún modo también nuestra alma
Por eso sólo cocinamos para aquellos que nos aman
Pero sobre todo, para aquellos a quienes amamos
Numero no siempre parejo ni semejante.
Pero, ¿y por que cocinan las mujeres?
Pues yo creo que nos es más fácil dejarnos cocinar en sentimiento
Nada más hermoso para una mujer que ser apreciada en sus creaciones
Y viajamos con amigos y queridos en nuestras aventuras de sentidos.
Mi comida contiene mis emociones
No es secreto
Desde niñas estudiamos la carrera de alquimistas
Comenzamos con cocinas de juguete
Así nos hacemos las mujeres brujas
Mezclamos sueños con ingredientes
Lagrimas con vainilla
Por eso no hay que dejarnos cocinar con ira
Si no todo estará picante, picante
Como la vida, como la sangre
En una oxidada hornilla
Porque yo te cocino mi esencia
Y hoy cocinare un mole
Deliciosamente triste
Por eso llame a mis tías y a mi abuela
A mi mama y a mis primas
A mis amigas y a mis ex amantes
Porque se que mis zanahorias se sentirán confundidas
Y no sabrán como decirles a mis invitados
Que son entradas, y no el postre al final del día.
Pero como quiera les serviré mi mole
Para traernos a todos al Pacifico mental
Pero una vez que se acabe este mole
Con el se acabara mi paz.
Ahora si podrán sacar todos sus pañuelos
Sus amuletos, sus recuerdos
Tal vez traiga la abuela su rosario
La bisabuela hojas de pirul y un huevo amargo
Y tendrán que escucharme de nuevo
El cuento nuevo de una nueva partida.
La cocina como un consultorio
A veces como un hospital
Y otras muchas veces
La tumba de los amores.
Pues bien, he tenido una buena vida
Especialmente cuando he tratado con gente
(Bueno, la verdad no siempre)
Aunque crean que vivo en un mundo rosa-inconsciente
Entre lágrimas me río, pero no me desespero
Con fe recuerdo que incluso las peores cosas de la vida
Siempre me han dejado algún sabor nuevo.
Tengo la suerte de tener las cenizas
De lo que alguna vez fuerzan tus cartas
Tengo la suerte de tener un camión
Repleto con mi mudanza
Tengo la suerte de tener mi tarjeta
Repleta de deudas no pagadas
(pero pronto estarán saldadas)
Pero sobre todo tengo la suerte de tener mi teléfono
Con el cual he marcado tu numero mil veces
Y otras mil son las colgadas en que te dejo
Cuando después de oír tu voz
Sin hablar, sin poder maldecirte, cuelgo.
Pero ojala que la familia no crea que estoy muy mal
Ya se lo que hay hacer con esto
Doblar las manos y sentarme a esperar
Hasta que las hojas de lechuga
(con las cuales tratare de cortarme las venas)
Saquen de mis muñecas
Todo el dolor de mi pecho, toda esta mala experiencia.
Es que esta en mi manual de amor
Pero olvide leerlo de nuevo
Te conocí y se me olvidaron las clases de cocina
Y aunque tus ojos se veían tibios, en ocasiones estaba ahí esa distancia irremediable, mal cocida.
Si, yo ya sabia, que tú no quieres entregarte por completo
Porque para mí es exactamente lo opuesto
Yo me vuelvo parte de todo a mí alrededor
Y todo a mí alrededor se vuelve parte de mí
Igual que cuando cocino.
Tal vez nunca pude expresarme bien contigo
Pero aun así te estoy agradecida
Ojo, no te hablo a ti, le hablo a tu espíritu
Tu si que eres pura escoria
Pero a tu alma le gustan las especias
Y a esa alma le pido
Que yo nunca, nunca cambie
Que mi visión de la vida siempre sea la misma
Y que yo siempre pueda quedarme
Con la mejor parte, que soy yo misma.
Y yo le pido a tu alma que no me cambie
Que me siga confundiendo con los límites
Que siga abierta a recibir amor
Pues yo se que algo arriba de nosotros teje los hilos del destino
Y estos hilos quieren que yo no cierre mi corazón.
Hay una voz en mi oído
Como de araña
La tejedora de la esperanza
Y dice: todo estará bien
Se que es un ángel ya algo aburrido
Porque esta no es mi primera vez
Pero también sé que es la voz de mi gente
Que me tienen muy presente
Y presentes en mi cocina
Se arrullan con mi comida
Y me arrullan con su consuelo.
Y se que tu, mañana llamaras
Y que estas arrepentido
Pero no te espantes, querido
Se me olvido, creo, decirte
Que la comida me ha hecho adivina
Son los años de entrenamiento
De tanto escuchar las historias de mis hermanas
Pero también me lo dice este molito
Que me salio dulce como nunca
Yo creo que se creyó postre
Ay pero que pesado.
Mientras te estoy esperando
Acompañada de risas, de tazas
Y de nuevo el cochambroso abrazo
De esta mi cocina mágica.
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